Una explicación os debo

Esta explicación no necesita explicación, ¿verdad? La imprecación del alcalde de Villar del Río a sus vecinos es, sin duda, una de las escenas más míticas del cine español. Rodada en el balcón del ayuntamiento de Guadalix de la Sierra, en Madrid, en 1952, la escena ha provocado, como todo Bienvenido Mr. Marshall, decenas de estudios, comentarios, interpretaciones y análisis al respecto. Como los que ha provocado durante décadas su director, Luis García Berlanga, de cuyo nacimiento se cumplen 100 años justo en 2021. Un autor, el valenciano, cuya irreverencia, iconoclasia y capacidad para el esperpento de apariencia frívola y hondo trasfondo político y cultural, le ha valido la acuñación y difusión del término “berlanguiano” ni más ni menos. A los cien años de su nacimiento, ya nos gustaría que el berlanguianismo nos rodeara un poco más… Bastante más, de hecho… 

Pero Berlanga era -es- más que el deje berlanguiano de las situaciones metafóricas, caricaturescas, fetichistas de sus películas. Berlanga es un genio del cine. Un director capaz de hacer pasar lo difícil por natural, lo imposible por costumbrista, lo grotesco por poético… y lo poético por grotesco. Un director que, además, tenía la costumbre, tan habitual en los genios, de rodearse de otros genios para llevar su obra a lugares primero impensables, luego improbables, finalmente mitológicos… Entre estos aliados, es necesario mencionar a Rafael Azcona, piedra angular de la historia del guion en el cine español, creador de perfil bajo, pergeñador en la sombra, pluma de doble o triple filo, código morse del cine que decía lo que parecía indecible, y, a la vez, era necesario e inevitable decir. Urdidor de incendios, revoluciones y ecosistemas de locura, espejos rotos y costumbrismo con truco y doble fondo. Y más.  

Y luego está Pepe Isbert. Ahí, asomado al balcón del ayuntamiento. Borja Cobeaga no pierde ocasión para declararle como su actor favorito, y a nosotros nos sale la inevitable preguntilla esa, tan inútil como significativa, sobre qué hubiera sido de la figura de Isbert si, en lugar de haber nacido en Madrid, lo hubiera hecho, por ejemplo, en San Francisco, en Burdeos o en Liverpool…  Había algo de extraterrestre en el actor madrileño. Algo imposible de copiar, algo imposible de expresar con esa mezcla de dureza y ternura, con tanta singularidad y tanta cotidianeidad al mismo tiempo. Algo definitivamente inaprensible, como esa explicación que parecía querer pillar al vuelo un metro más allá del balcón del ayuntamiento de Villar del Río.

Al final los americanos vinieron… de aquella manera, y la historia del cine ha pasado por encima de todos nosotros y sigue pasando en formas que por momentos no se parecen mucho al cine. Pero ese señor alcalde nuestro sigue siendo. Y esa explicación que nos debe… en cualquier momento nos la va a pagar.

 

Enlaces de interés:

https://www.rtve.es/play/videos/dias-de-cine/pepe-isbert-2/3818198/

https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/garcia_berlanga_luis.htm

https://www.catedracine.com/

 

 

 

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